EL OFICINISTA DE LAS 3:00 P.M.
El señor Molina presume de puntualidad oficinesca, de cordura al caminar y relucientes zapatos de charol. Atrapado en traje y corbata se le ve salir cada mañana del edificio frente a ésta calle.
Sombrilla en mano, clavel rojo en ojal, revernecia ante una dama, ese es el señor Molina. Colectivo de estela negra lleva al caballero al campo de batalla.
El ruido de las teclas marcan el avanzar del reloj, tic-tac que por más de veinte años ha sido cámarada de ese ir y venir de circulares, balances, a quien corresponda y al muy atentamente.
Hoy no más señor Molina de cartas y memoradums. A las 3:00 p.m. estruendoroso choque de automóviles en esquina de Diagonal Reforma y avenida Justo Castro, así lo anunciaba el boceador, ¿cuántos periódicos vendió esa noticia?. En la portada ondeando al viento la foto de los restos del oficinista, pedazos de ese cuerpo entre vidrios, llantas y motores.

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