LA MUJER AMADA A MEDIAS
El portazo detrás de él, es para ella un despertador. El silencio invadido por la aspiradora, los trastos del desayuno acariciados por sus manos, el delantal un poco viejo contrasta con la pañoleta de lunares del último cumpleaños. Perdida entre tenedores y ropa sucia. Más allá de las ollas, ¿qué piensa?, ¿cómo llena el alma?.
Había llorado, los ojos aún hinchados y ya sin lágrimas. Así la encontre frente al escaparate, en una voz muy queda repitiendose a si misma:
"Mina...me gustas cuando callas, porque pareces auscente"

1 Comments:
Desgraciadamente para algunas personas sólo les queda el interior; la ausencia, la abstracción...hasta que, sólo en ocasiones, las ollas, las tareas de la casa y el"señor" de la casa se las manda a donde deben estar.
bss y precioso post
Post a Comment
<< Home